En una tarde triste

de lluvia en los cristales

pasando despacio

las hojas de la vida

las encontré vacías,

sin guia....

y, con fatiga,

cerré el libro del alma

y me plegué en la silla.

semicerré los ojos

y como entre neblina

fuí evocando imágenes,

pasajes de la vida,hojas que fuí arrancando,

que iban resbalando....

dejándolas caidas.

¿cuantas de ellas inútiles?

¡oh no!!

todas ellas servían

cuanto más repasaba

ninguna era valdía,

todas eran lecciones

y ellas bien aprendidas

al principio creí

que las hojas pasadas

no las tenía escritas.

todas estaban llenas

de vivencias sufridas

me resbaló una lágrima...cayó desprevenida

me ahogué en el silencio

y escondí mi fatiga..